El planteamiento es sencillo: el doctor Daniel Dreeme llega al pequeño pueblo de Marlbourugh, Massachusetts, para ejercer como médico y, como no podía ser de otra manera, pronto descubre que bajo la tranquila comunidad rural se agitan horrores sin nombre: el misterio envuelve a un tipo de lo más extraño llamado Jeffrey Westcott, quien pasa todo el día rodeado de libros esotéricos y hablando de que los «viejos dioses» serán invocados en «el lugar llamado Dagon»…
Herbert Sherman Gorman, autor norteamericano de novelas históricas, habría de pasar a la historia de la literatura de horror por el breve párrafo que H. P. Lovecraft, en el ensayo Supernatural Horror in Literature, le dedicara a su novela The Place Called Dagon, la cual relata, en palabras del propio H.P., «la oscura historia de un lugar remoto de Massachussetts, en donde los descendientes de los perseguidos por la brujería de Salem aún mantienen vivos los horrores morbosos del Sabbat Negro».
Si de esta novela sacó o no Lovecraft inspiración para El Horror de Dunwich y Los Sueños en la Casa de la Bruja (tal y como especulan los académicos) es algo que no puedo asegurar con certeza, pero de lo que no hay duda es de que esta novela bien merecía ser rescatada del olvido y tener una traducción al castellano, lo cual no ha ocurrido hasta la presente edición.
En algún lugar a medio camino entre la obra del propio Lovecraft y Algernon Blackwood, El Lugar Llamado Dagon es una lectura entretenida, rápida e inquietante, que nos transporta a esa américa rural en la que los horrores atávicos y antiguos bullen bajo la tranquila superficie de la vida cotidiana.
Una rareza digna de colección para la estantería del aficionado a la literatura fantástica y al horror cósmico.